El blog de la Biblioteca del IES José Planes


¿De verdad es malvada la madrastra? Os voy a contar la pura verdad de lo que me hizo la malvada Blancanieves.
Me casé con su padre y me pareció una niña irritante. Pero cuando este murió, todavía se volvió más insoportable. Yo la seguía queriendo y tratándola como mi propia hija, satisfaciendo todos sus deseos. Cuanto más le daba, peor se portaba. Llegó a un punto en el que tuve que tomar la dura decisión de enviarla a un internado, del cual se fugó. Se fue al bosque, donde encontró una casa en la que vivían siete personas de talla baja, y, claro, como era más grande que ellos, se sintió superior y los sobreexplotó, trabajando en minas duramente y sin descanso días y noches para obtener piedras preciosas que usaba para fabricarse joyas y bordarlas en sus vestidos.
Un tiempo más tarde, al enterarme de dónde se encontraba, me preocupé y mandé a una vieja amiga mía que vivía en el bosque a buscarla para asegurarme de que no estaba en peligro.Ella hizo lo que le dije, pero mientras hablaba con Blancanieves intentando hacerle entrar en razón, esta, (que siempre había sido muy maleducada), le arrebató la manzana que tenía en sus manos y, al hablar con la boca llena, se atragantó y cayó al suelo. Mi amiga, asustada, salió corriendo y nunca supe nada más de ella, ¡hasta que vendió su preciosa casa junto al río en la que vivía!
Al poco tiempo del incidente, llegaron los siete enanitos de trabajar duramente y a recibir nuevas órdenes de su temida jefa. Al verla tirada en el suelo, pensaron que estaba muerta y empezaron a llorar de alegría, ya que ahora eran libres de hacer lo que quisieran sin esa niña insolente y malcriada. Para evitar el mal olor de la putrefacción del cadáver cerca de su casa, llevaron el cuerpo a la otra punta del bosque.
Pero todos estábamos equivocados. Blancanieves no murió. Al parecer, la encontró un príncipe de un reino cercano, desmayada bajo el árbol donde la habían dejado los enanitos. La llevó a su castillo en el que la trataron divinamente y, por desgracia, el príncipe se enamoró de ella y se casaron.
En cuanto a los enanitos y a mí, tuvimos destinos diferentes: fuimos buscados como fugitivos ya que Blancanieves le contó a su marido una versión muy diferente de lo ocurrido en la que se hizo la víctima. Los enanitos fueron llevados a palacio en el que fueron los esclavos de la niña otra vez. Y yo, se supone que tendría que estar muerta, ya que la mentirosa chiquilla se inventó que era una malvada bruja que se transformaba en no sé qué y envenenaba manzanas y bla, bla, bla. Total, que me condenaron a pena de muerte. Por suerte, pude huir a Francia donde me cambié el nombre y me casé con otro hombre con el que formé una familia y pude comenzar una nueva vida.
Algunas veces me pregunto qué hubiera pasado si la gente hubiese conocido la verdad. También pienso en lo desgraciados que fueron los siete enanitos tan humildes y trabajadores. Con esto aprendí que no siempre si eres buena persona, tendrás un final feliz.

Mª José Soto, Patricia Villa, Adriana Sánchez y Pura Rodríguez. 1º A ESO

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